¿Sabe
lo que pasa? No la recuerdan, no la piensan y no podemos hacer nada.
¿Cómo nada? Si yo fui buena con ellos, sólo
pensaba en cosas buenas para ellos y no sólo pensaba sino que también hacia.
¿Cómo que no me recuerdan?
Y no, no la recuerdan, nadie fue nunca al
cementerio, ni siquiera una vez. ¿Se da cuenta? Ni una vez.
Bueno
habrán estado ocupados, estar vivo es complicado, ocupa todo el tiempo, no
queda para pensar en los que ya no están.
Está
bien, pero si nadie la recuerda nosotros no podemos esperar tanto, tendremos
que apagarla.
No,
espere, ¿qué significa apagarme?
Nada,
apagarla, su consciencia se disuelve, su energía queda disponible.
¿Y
eso duele?
Y, no, como va a doler si usted ya no va a
estar.
Pero ¿por qué usted dice que tiene que
apagarme? ¿Qué es eso de la energía disponible?
Mire
no me voy a poner a explicarle a usted ahora lo del principio de conservación
de la energía psíquica.
¿Y
por qué no?¿Acaso no merezco una explicación yo? ¿No tenemos derechos nosotros?
Mire
usted no puede invocar ninguna pertenencia a ningún “nosotros” porque usted ya
ha dejado de ser un “yo”. Y tampoco hay aquí nada parecido a lo que los vivos
llaman derechos. Por otra parte, para lo que les sirve eso a los de allá. Así
que, no me haga perder más tiempo, voy a proceder a apagarla.
¡No,
espere! Aunque no sé lo que realmente me va a pasar cuando me apague, aunque me
haya dicho que no duele, presiento que nada bueno debe ser eso de “apagarme”.
Por otra parte ¿qué es eso de que usted no quiere perder el tiempo? ¿tiempo
aquí?
Ahora resulta que la señora quiere que también
le explique el devenir espaciopsiquicotemporal, no sólo el principio de
conservación. Estoy empezando a entender por qué nadie la recuerda. Es usted
bastante molesta, ¿sabía?
Claro,
ahora insúlteme, total solo soy ¿Qué soy en realidad?
Bueno
llegamos al capítulo de la ontología de los que ya no son de la manera viva.
¿También pretende que le explique eso?
Yo
no pretendo nada. Por otra parte no se dé que se vanagloria si no me explicó
nada. Aparte, no me importa si le resulto molesta. “Allá” como usted dice yo no
molestaba a nadie, ni lugar ocupaba. Siempre pensando en los demás, nunca me
quejaba. Ahora ha llegado la hora de empezar a molestar.
Tarde
se acordó. Justo cuando estoy a punto de apagarla.
¿Y
cómo se hace eso? ¿Cómo me apaga?
¡No
me diga que quiere conocer el funcionamiento del suspensor psíquico¡ ¡Es usted
insaciable!
¡Dele
sígame insultando! Total aquí nadie me va a defender.
¡Como
si allá la hubieran defendido tanto! Ni la recuerdan. Ni una miserable lápida
le hicieron.
No
tenían dinero, por eso no la hicieron.
No
me engañe ni se engañe. Una lápida mugrosa sale muy poca guita.
Bueno
está bien, tiene razón. Apágueme y terminemos con esto. Pero tengo una pregunta
que hacerle.
¿¿¡¡Otra
más!!??
Si,
la última. ¿Por qué estamos escuchando esa música tan hermosa, creo que es
Mozart, si no me equivoco es la “Pequeña Música Nocturna”?
¿Y
por qué va a ser? Porque nos gusta. Aparte a Mozart aún no lo apagamos.
¿¿¿Cómo
que no lo apagaron a Mozart??? ¡¡Si se murió hace mas de doscientos años!!
¿Y
qué con eso? ¿Usted cree que alguien se va animar aquí a apagar a Mozart? ¡Sabe
el quilombo que se armaría!
No
sé que se armaría porque no entiendo un pomo de lo que pasa acá. No entendía
nada de lo que pasaba allá, imagínese si voy a entender lo de acá. Pero, por
favor explíqueme, ¿Por qué después de tanto tiempo aún no lo apagan a Motzart?
¡Pero
mujer, piense un poco! Le expliqué que la voy a apagar porque no la recuerdan.
¿Qué tiene de raro que Mozart ande todavía por aquí dando vueltas si su música
la siguen escuchando y hasta la usan para jingles publicitarios? ¿Le parece que
se lo recuerda poco?
¿Pero
entonces, Beethoven?
Está.
¿Ravel?
Está.
¿Chopin?
Está.
¿¡Oiga, me va a preguntar por todos los músicos que se le cruzan?! Sospecho que
lo hace para dilatar el momento de su apagón. De más está decirle que no va a
servirle de nada.
Me
imagino, ya me doy cuenta que no es precisamente la amabilidad lo que lo
caracteriza.
Todos
están, también Goethe, Shiller, Marx…
¿¡Marx?!
¡¡Pero si era comunista y ateo!!
Y
eso que tiene que ver, ¿se da cuenta de que usted no entiende nada? Marx era
ateo de los dioses de allá, sólo eso. Aparte ¿se lo recuerda o no?
Y
sí, todavía se lo recuerda, no tanto como antes pero se lo recuerda.
Y
bueno ahí tiene. Bueno se acabó. La voy a apagar. ¿Qué hace?
Nada,
estaba tarareando Pequeña Música Nocturna, ¿no puedo como despedida tararear
música?
Puede,
no me molesta. Bueno a ver, veamos, la apago, así, esto de acá, ya está.
………………………………………………………………………………………………..
¿Y?
¿No me iba a apagar?
Y
sí, ya la apagué. Usted ya no está aquí.
¿Cómo
que no estoy aquí? ¿Es ciego usted, aparte de bastante pelotudo?
No
me insulte. Yo aún no la insulté y no precisamente por falta de ganas.
Me
imagino. Pero, ¿Por qué sigo aquí si me apagó?
No
tengo la menor idea de por qué sigue usted aquí. Voy a intentarlo de nuevo:
Por
mí no se preocupe, todo bien.
No
se haga la graciosa y termínela con esa música que ya me tiene repodrido. ¿No
recuerda ninguna otra?
¿Le
gusta el concierto para clarinete y orquesta? ¿O prefiere el de piano Kegel
422? ¿Alguna sonata para violín y piano? Pida nomás, me sé toda la música de
Mozart de memoria.
Ya
veo. Espere, esto no funciona. No sé qué pasa con el sistema de apagado, no
está respondiendo.
¿No
tiene el manual?
¿Me
está cargando? Porque es lo único que me falta. A ver, aquí está, eso es, vamos
de nuevo, apagar, si.
………………………………………………………………………………………………..
¿Hola,
lo tengo visto de algún lado?
¡¡Que
hace aquí!! ¡¡Ya la apagué dos veces!!
¡Qué
sé yo que hago aquí! Me hace cada pregunta.
Es
que no entiendo, es la primera vez que me pasa.
Ese
verso lo escuche tantas veces allá abajo. No pensaba que también lo iba a
escuchar acá.
¡Me
tiene recontra remil podrido con su sarcasmo! No me deja concentrar. A ver, que
dice aquí. Sonamos. No voy a poder
apagarla.
No
me diga, que lástima, ya me había hecho a la idea. Con tal de no seguirlo
viendo a usted…¿pero, por qué no puede apagarme?
Por
Mozart.
¿Cómo
por Mozart?
Mire,
no sé bien que pasa pero parece que su música tiene tanto poder acá que los que
la escuchan y la disfrutan se cuelan, por decirlo así en su recuerdo. No sé
como funciona, es la primera vez que me pasa esto.
Si,
ya se ya me lo digo, y va la segunda…
No
en serio, no voy a poder apagarla…esa manía suya de andar tarareando a Mozart…
Y
bueno, cada uno tiene la suya.
Y
sí…
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