sábado, 2 de julio de 2016

CUENTO: CONEJOS



         Buenos días, ¿me puede vender media docena de conejos?
Antes dígame por qué estaciono su auto en la salida de mi garaje.
No, yo vine a comprar conejos, no a hablar de autos mal estacionados.
¿Aunque se trate de su auto mal estacionado por usted?
Aún en ese caso. Yo vine a comprar conejos. Si usted quiere hablar de otra cosa, primero tiene que resolver el tema de los conejos, porque yo vine y plantee eso.
Primero retire el auto.
Yo vine a comprar conejos, no a escuchar reclamos sobre autos. ¿Me va a vender los conejos si o no?
Ok, aca tiene, son 600 pesos.
Tome el dinero y deme los conejos.
¡Oiga,  el auto!
¿Que pasa con el auto?
Que sigue ahí, estacionado en la salida de mi garaje.
¿Y?
¿No piensa sacarlo, no se va?
No. Me voy caminando, vivo cerca.
Pero, es suyo el auto, tiene que llevárselo.
Primero, usted no puede darme ordenes, que yo sepa su ocupación es vender conejos, no ordenar el sistema de estacionamiento. Segundo, ese auto no es mío.
¡Pero, si usted reconoció que el auto era suyo!
En ningún momento dije eso.
¿Ah, no? ¿Y cuando dijo “aun en ese caso”? ¿Acaso no estaba reconociendo que el auto era suyo?
No, yo dije “aún en ese caso”. Pero no tenía ninguna obligación de aclarar que este no era el caso, porque ni el auto es mío ni yo lo estacioné.
¿Ah, no? ¿Y quién fue? ¿El gran bonete? Porque yo lo vi cuando bajó del auto.
¡No me diga! Así que me vio ¿no? Pues señor mío, vio mal y si no, mire: ¿Ve? Ahí tiene, se lo están llevando. Y como puede comprobar no soy yo el que lo está manejando.
Usted me quiere volver loco.
No, usted ya estaba loco antes de que yo llegara a comprarle los conejos. Si se hubiera limitado a dármelos sin plantear ridículos temas de autos mal estacionados, nos habríamos ahorrado toda esta pérdida de tiempo. ¿Usted, tiene auto?
No, ¿por?
¿Ve?, le dije que estaba loco de antes. ¿Si no tiene auto para qué necesita que la salida de su garaje esté libre?
Por una cuestión de principios. Todos tenemos que respetar las normas.
¡Las normas, las normas! La primera norma que debe respetar Ud. es mirar bien quien es el que usa el espacio delante de su inútil salida de autos y no acusar al que sólo viene a comprarle conejos.
¿Y, se va o no se va? Porque ya perdí demasiado tiempo con usted. Diga que no son muchos los que hoy en día compran conejos.
Si, ya veo. No entró nadie desde que empezamos esta ridícula charla.
¡Váyase de una buena vez!
Si, claro que me voy. A pie, porque mi mujer acaba de llevarse el auto.

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