Buenos días,
¿me puede vender media docena de conejos?
Antes dígame
por qué estaciono su auto en la salida de mi garaje.
No, yo vine a
comprar conejos, no a hablar de autos mal estacionados.
¿Aunque se
trate de su auto mal estacionado por usted?
Aún en ese
caso. Yo vine a comprar conejos. Si usted quiere hablar de otra cosa, primero
tiene que resolver el tema de los conejos, porque yo vine y plantee eso.
Primero retire
el auto.
Yo vine a
comprar conejos, no a escuchar reclamos sobre autos. ¿Me va a vender los conejos si o no?
Ok, aca tiene,
son 600 pesos.
Tome el dinero
y deme los conejos.
¡Oiga, el auto!
¿Que pasa con
el auto?
Que sigue ahí,
estacionado en la salida de mi garaje.
¿Y?
¿No piensa
sacarlo, no se va?
No. Me voy
caminando, vivo cerca.
Pero, es suyo
el auto, tiene que llevárselo.
Primero, usted
no puede darme ordenes, que yo sepa su ocupación es vender conejos, no ordenar
el sistema de estacionamiento. Segundo, ese auto no es mío.
¡Pero, si
usted reconoció que el auto era suyo!
En ningún
momento dije eso.
¿Ah, no? ¿Y
cuando dijo “aun en ese caso”? ¿Acaso no estaba reconociendo que el auto era
suyo?
No, yo dije
“aún en ese caso”. Pero no tenía ninguna obligación de aclarar que este no era
el caso, porque ni el auto es mío ni yo lo estacioné.
¿Ah, no? ¿Y
quién fue? ¿El gran bonete? Porque yo lo vi cuando bajó del auto.
¡No me diga!
Así que me vio ¿no? Pues señor mío, vio mal y si no, mire: ¿Ve? Ahí tiene, se
lo están llevando. Y como puede comprobar no soy yo el que lo está manejando.
Usted me
quiere volver loco.
No, usted ya
estaba loco antes de que yo llegara a comprarle los conejos. Si se hubiera
limitado a dármelos sin plantear ridículos temas de autos mal estacionados, nos
habríamos ahorrado toda esta pérdida de tiempo. ¿Usted, tiene auto?
No, ¿por?
¿Ve?, le dije
que estaba loco de antes. ¿Si no tiene auto para qué necesita que la salida de
su garaje esté libre?
Por una
cuestión de principios. Todos tenemos que respetar las normas.
¡Las normas,
las normas! La primera norma que debe respetar Ud. es mirar bien quien es el
que usa el espacio delante de su inútil salida de autos y no acusar al que sólo
viene a comprarle conejos.
¿Y, se va o no
se va? Porque ya perdí demasiado tiempo con usted. Diga que no son muchos los
que hoy en día compran conejos.
Si, ya veo. No
entró nadie desde que empezamos esta ridícula charla.
¡Váyase de una
buena vez!
Si, claro que
me voy. A pie, porque mi mujer acaba de llevarse el auto.
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