martes, 9 de mayo de 2017

HUMANISMO Y NEOLIBERALISMO



¿QUE PROYECTO HUMANO ESTA DETRÁS DE LA GESTION MACRISTA?  (Publicado por primera vez el 3 de abril de 2016)


Ante los generalizados e incesantes despidos de miles de trabajadores estatales (y también privados, como una consecuencia del derrame recesivo) cabe que nos preguntemos qué quieren, qué buscan, más allá de la obviedad de la mera recuperación de la renta de los poderosos de la que se sintieron injustamente despojados durante la década kirchnerista. Si buscamos una síntesis, una idea fuerza que inspire la gestión macrista, deberemos llegar a una conclusión ineludible: lo humano no existe para ellos como valor a respetar.


El neoliberalismo implica un desplazamiento de los valores desde lo humano hacia lo monetario, es decir, la soberanía se desplaza desde la política hacia el mercado. Son las fuerzas del mercado las que asumen la conducción del pais. En la mayor parte del mundo no interesa lo que usted vote. Porque gane quien gane, las recetas neoliberales son las mismas. En la Argentina no era ésa la situación, no reinaba el neoliberalismo, el acento estaba claramente puesto en las personas. No se perdió ni un puesto de trabajo durante la gestión kirchnerista, al contrario se crearon decenas de miles. Pero eso cambió drásticamente a partir de las últimas elecciones, en cuya campaña publicitaria nadie le dijo a usted, votante de “Cambiemos”, que votaba por el regreso del neoliberalismo, al contrario lo negaban todo el tiempo y lo invitaban a “sumarse” a “ir juntos” y demás boludeces estilo gurú barato. Está claro que le mintieron descaradamente. Los CEOS se apoderaron de la gestión (y esa es la perfecta caracterización del neoliberalismo) y las medidas se disfrazan mediante toda clase de eufemismos. Le llaman sinceramiento, hablan de mejorar la competitividad, de la mano invisible del mercado que logra mágicamente el equilibrio. Pero ojo, no se trata de la mano invisible, (o sí, es invisible porque la esconden ellos) no es un mercado libre que permite que actores equivalentes compitan en condiciones similares. Es el mercado manejado por actores monopólicos u oligopólicos que, como no es regulado ni por el estado ni por la competencia, genera una desmesurada transferencia de recursos en favor de esos mismos actores y en desmedro de los asalariados.


Pero este enfoque ni siquiera se toma en cuenta por los inspiradores de estas políticas. Para ellos no hay personas, hay gastos a reducir. Por eso despiden gente y desmontan oficinas sin tener en cuenta la importancia de lo que gestionaban (aunque, vaya casualidad, desaparecen las mas virtuosas en lo que hace a los intereses del pueblo). Entonces, cuando uno se amarga y entristece e indigna porque ve detrás de cada despedido a una familia, chicos que deben seguir alimentándose, yendo a la escuela, y no entiende como eso no se tiene en cuenta; la explicación es sencilla, han hecho desaparecer a las personas que están detrás de cada despedido, pero esto es un hecho previo en sus mentes miserables, porque en la percepción de ellos solo hay números.


En una época espantosa que todos recordamos con horror, los seres humanos desaparecían físicamente. Ahora se les permite seguir viviendo, pero se los desaparece desde el punto de vista social, se los excluye de la posibilidad de ser útiles, de servir a los otros. Y ni siquiera se intenta contenerlos, no tienen para ellos "entidad" (frase terrible de Videla), no entran más a sus lugares que eran, hasta ayer, sus espacios no solo de generar recursos para vivir, sino sus lugares de contribución, de inserción social y productiva. Ni se les pasa por su sucia y casi vacía cabeza preguntarse que va a pasar con toda esa gente.


Y todo para buscar un "equilibrio" que es una ilusión, una quimera. Porque además son tan ineptos, están tan en bolas, que nada les va a salir bien, esperan mágicamente que algo que venga de afuera los salve y para eso corrompieron voluntades en la legislatura. Voluntades que eran proclives a dejarse torcer. Y que se entregaron tan fácilmente, tan sin pedir nada a cambio (entiéndase, nada en el plano de la política) y además, y eso es lo mas trágico, inútilmente. El mundo no nos va a ayudar. Eso no pasó nunca cuando se aplicaron estas recetas, y no va a pasar tampoco ahora. El mundo en crisis cooptado por el mismo proyecto neoliberal (y justamente por eso está en crisis) sólo aparecerá (si llega) para hacer negocios mas rentables que los que ya está haciendo y que se basan inexorablemente en la mas abyecta explotación de los seres humanos. ¿Cuál es el lugar que se le asigna a los de abajo? Ninguno, no figuramos en la lista. No hay lugar para nosotros. Nos despidieron. No tenemos, para ellos, entidad.


Pero claro ésa es la percepción (o la carencia de) de ellos. Nosotros sí tenemos entidad. En realidad somos la entidad de la Nación. Porque una Nación, no es un territorio, no es un mar, no son unas montañas. Es decir no son sólo eso. Una Nación es fundamentalmente un pueblo, que se constituye a sí mismo haciéndose visible, gritando sus ansias, su clamor por justicia, por igualdad, por la oportunidad de vivir dignamente. Los grandes movimientos populares son eso, grandes, porque visibilizan a los invisibles de siempre. Eso hizo Perón, eso hizo Evita. Y también lo hicieron Nestor y Cristina incorporando a millones a la mera vida. Millones de jubilados, millones de chicos con AUH, millones de netbooks…un país entero de pie frente al mundo, mostrando realizaciones inéditas para un país periférico.


A los que nos piden paciencia, a los que dicen “démosle tiempo”, respondemos que eso es una falacia, cuanto mas tiempo les demos, peor va a ser, porque es su misma filosofía la que es una basura, no es humanismo lo suyo. Ellos creen que nuestros derechos son una usurpación de los de ellos. Aunque los nuestros sean meramente vivir con dignidad y los de ellos estén inspirados en una codicia infinita que los lleva a querer enriquecerse obscenamente mas allá de toda medida.


Recuperar todos esos derechos que están tan amenazados hoy en día, es un deber que no tenemos que dejar de lado, no sólo por nosotros y nuestros hijos, lo que ya sería suficiente motivación, sino por todos los que lucharon incansablemente en el pasado.


La lucha debe ser nuestra manera de demostrar que existimos, que no nos vamos a dejar avasallar por unos mercenarios de cuarta, que sólo por un accidente de la democracia bastardeada por la hegemonía mediática, han usurpado ese lugar que tan dignamente ocuparon Néstor y Cristina

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lunes, 8 de mayo de 2017

NO VA A ANDAR.
No va a andar...era un latiguillo que se repetía en cada programa, a cada rato. No recuerdo cual era ese programa cómico televisivo, tampoco su protagonista (tal vez Olmedo). Pero era el remate de una situación que, se adivinaba, conducía a un estrepitoso fracaso. Y era gracioso, uno se reia porque el humor no sólo se alimenta de la sorpresa, sino que parece que la expectativa de lo que inevitablemente sucederá, también provoca la risa. No va a andar, es lo que, también hoy en día, todo el tiempo, uno percibe, cuando escucha, cuando ve, cuando se entera de lo que han dicho que va a pasar, de lo que prometen, estos adalides del disparate que se disfrazan de funcionarios del gobierno nacional. Pero no da risa.
Un estado que se propone como solucionador de los problemas de “la gente” tiene que procurarse recursos para lograrlo. Y esto es así porque en un sistema capitalista los estados no gestionan empresas que generan plusvalía, o sea productos que al venderse en el mercado den una ganancia. En general gestionan empresas de servicios, salud, educación, seguridad; todas que no generan recursos, sino que los consumen. ¿Y cuál es la fuente de recursos genuinos que tienen los estados? Sólo los impuestos. Que son los dineros que pasan del bolsillo del contribuyente a las arcas del Estado. Pero veamos, hay distintas clases de contribuyentes.. Simplificando la cosa, hay contribuyentes que disponen de recursos suficientes como para que su contribución no modifique significativamente su vida de todos los días. O sea pagarán impuestos recurriendo al dinero que les sobra. Otros, llegan a fin de mes con muchas dificultades, inevitablemente deberán elegir de qué se privarán para lograr una vida decorosa. Y finalmente están los otros, los que están realmente abajo, que son los que pelean cotidianamente para que sus hijos sigan yendo a la escuela, o para que coman todos los días o meramente para no dejar de vivir. Esta breve clasificación tiene por fin que entendamos las diferentes consecuencias que surgen cuando un estado decide cuales son los sectores que sufrirán la principal carga impositiva en un país capitalista. Pero además, destruir un mito que inexplicablemente se ha instalado en las mentes de muchos. Ese que se sintetiza en la frase: “el estado no tiene por que meterme la mano en el bolsillo, el dinero es mio, yo me lo gané y hago lo que quiero con él”. Esta frase se repite constantemente cuando uno le pone un micrófono delante a un gran propietario rural que sueña con un estado que no le cobre ni un centavo de retenciones. Un estado ilusorio, porque se le exigirá además que suministre rutas, comunicaciones, seguridad etc, sin que se entienda de dónde sacará los recursos ese estado desfinanciado por los únicos que tiene excedentes para sostenerlo.
Entonces, el gobernante debe saber discernir como dirige su gestión impositiva. No sólo para que le cierren las cuentas. No sólo porque hay razones humanitarias para que no haya personas que no tienen para comer. Sino por simples cuestiones técnicas. Toda transferencia de recursos hacia la base de la pirámide es virtuosa en el sentido económico de la palabra. ¿Por qué? Porque se trata de sectores que tienen necesidades reales, de satisfacción ineludible. Deben comer, vestirse ellos y sus hijos, que tendrán que también ir a la escuela. Todos los recursos que el estado vuelque en esos sectores, regresarán al estado bajo la forma de impuestos al consumo que se potenciará, junto con el crecimiento de toda la economía del país.
Esa fue la política económica que se impulsó en la Argentina a partir del kirchnerismo. Ese fue el “milagro argentino” que sacó al país de la nada del año 2001 y lo llevó a 2015.
Todo el proceso, mas allá de las insuficiencias y errores, fué virtuoso. Todos conocemos lo conseguido en esos doce años: incremento del PBI en mas del 100%, mas que duplicación de las PYMES, reduccion del desempleo hasta un 5,9%, inversiones en ciencia y tecnología como nunca antes, repatriacion de cientificos, construcción de escuelas y universidades en numero y calidad inéditas, satélites fabricados en el pais, vacunas, programas sociales nunca antes vistos, etc. etc. etc. ¿Cómo se logró todo esto? ¿Tal vez tomando deuda externa? No, por el contrario el pais se desendeudó como nunca antes. Se consiguió porque se lograron recursos propios basados en un mercado interno que se potenció gracias al circulo virtuoso: mayor consumo de los de abajo, industrias que se crean para abastecerlo, créditos subsidiados, paritarias libres que siempre le ganaron a la inflación, control de flujo de divisas para impedir o al menos disminuir la fuga... Además, dado que los pagos de la deuda externa asfixian la economía, fué necesario hacer algo al respecto. Y Nestor no sólo logró una quita inédita en las deudas con los fondos buitres, sino que canceló la deuda con el FMI, para librarnos de su tutela.
Todo eso se volvió para atras en este des gobierno de Cambiemos. Un Estado en proceso de disolucion que regaló recursos a los de la cima de la pirámide (sojeros, mineras, autos de alta gama, impuestos a los bienes personales etc). Un Estado que restringe el consumo todo el tiempo por todas las maneras posibles: limitación de los incrementos de las paritarias, destruccion de PYMES por liberación salvaje de las importaciones e incremento de las tarifas por eliminación de subsidios y por destrucción creciente del mercado interno...
En suma, un Estado desfinanciado que sólo se le ocurre recurrir al crédito externo para tapar los agujeros financieros que su desastrosa gestión provoca. Una deuda que ya se incrementó en este año y medio de gestión en casi 80000 millones de dólares. Y si usted se pregunta donde están, además de pagarles a Paul Singer y cómplices mas de lo que pedian, la fuga de divisas es record en estos escasos 17 meses de pesadilla. Pero como las cuentas siguen siendo deficitarias, se ve obligado (por su ideología) a ajustar a los sectores de la base de la pirámide. Pero esos son los que consumen dentro del pais, son los que incrementarían la recaudación impositiva si aumentaran su capacidad de compra. Un señor dueño de campos de soja que logra excedentes gracias a que le perdonaron muchos dólares, probablemente gaste esos excedentes en bienes importados (BMW o Mercedes) o en viajes mas frecuentes al exterior o en giros a paraisos fiscales (no tiene obligación alguna de liquidar sus divisas en el pais hasta 10 años, ¿que tal?)
Por todo eso, cuando uno los escucha prometer futuras reactivaciones basadas en inversiones externas (que uno no concibe que alguien desee inveritr en un pais que tiene el 50% de su capacidad productiva ociosa y un mercado interno en declive y cuyos salarios - todavía - son demasiado altos en relación a los que se consigue pagar en otras economías mas desiguales) y ni se les ocurre echar mano a los impuestos que alegremente perdonaron a sus amigos, sino que, por el contrario siguen transfiriendo recursos a los dueños de las empresas de servicios (gas, electricidad, agua, amigos todos o directamente funcionarios) con lo cual queda aún menos guita en el bolsillo del caballero y en la cartera de la dama...cuando uno los ve con ese desparpajo del imbécil, con esa ignorancia estentórea del que cree que es impune porque todos somos boludos...uno dice NO VA A ANDAR. NO VA A ANDAR, REPITE UNO QUE YA DEJO HACE RATO DE SER BOLUDO. Pero ya no da risa. Y por eso uno sale a la calle, sale a manifestar, a gritar, a mostrar su indignación. Pero también sale a fundirse en el abrazo de los compañeros, que son lo único que reconforta en este pais que espera, que necesita que volvamos.