lunes, 8 de mayo de 2017

NO VA A ANDAR.
No va a andar...era un latiguillo que se repetía en cada programa, a cada rato. No recuerdo cual era ese programa cómico televisivo, tampoco su protagonista (tal vez Olmedo). Pero era el remate de una situación que, se adivinaba, conducía a un estrepitoso fracaso. Y era gracioso, uno se reia porque el humor no sólo se alimenta de la sorpresa, sino que parece que la expectativa de lo que inevitablemente sucederá, también provoca la risa. No va a andar, es lo que, también hoy en día, todo el tiempo, uno percibe, cuando escucha, cuando ve, cuando se entera de lo que han dicho que va a pasar, de lo que prometen, estos adalides del disparate que se disfrazan de funcionarios del gobierno nacional. Pero no da risa.
Un estado que se propone como solucionador de los problemas de “la gente” tiene que procurarse recursos para lograrlo. Y esto es así porque en un sistema capitalista los estados no gestionan empresas que generan plusvalía, o sea productos que al venderse en el mercado den una ganancia. En general gestionan empresas de servicios, salud, educación, seguridad; todas que no generan recursos, sino que los consumen. ¿Y cuál es la fuente de recursos genuinos que tienen los estados? Sólo los impuestos. Que son los dineros que pasan del bolsillo del contribuyente a las arcas del Estado. Pero veamos, hay distintas clases de contribuyentes.. Simplificando la cosa, hay contribuyentes que disponen de recursos suficientes como para que su contribución no modifique significativamente su vida de todos los días. O sea pagarán impuestos recurriendo al dinero que les sobra. Otros, llegan a fin de mes con muchas dificultades, inevitablemente deberán elegir de qué se privarán para lograr una vida decorosa. Y finalmente están los otros, los que están realmente abajo, que son los que pelean cotidianamente para que sus hijos sigan yendo a la escuela, o para que coman todos los días o meramente para no dejar de vivir. Esta breve clasificación tiene por fin que entendamos las diferentes consecuencias que surgen cuando un estado decide cuales son los sectores que sufrirán la principal carga impositiva en un país capitalista. Pero además, destruir un mito que inexplicablemente se ha instalado en las mentes de muchos. Ese que se sintetiza en la frase: “el estado no tiene por que meterme la mano en el bolsillo, el dinero es mio, yo me lo gané y hago lo que quiero con él”. Esta frase se repite constantemente cuando uno le pone un micrófono delante a un gran propietario rural que sueña con un estado que no le cobre ni un centavo de retenciones. Un estado ilusorio, porque se le exigirá además que suministre rutas, comunicaciones, seguridad etc, sin que se entienda de dónde sacará los recursos ese estado desfinanciado por los únicos que tiene excedentes para sostenerlo.
Entonces, el gobernante debe saber discernir como dirige su gestión impositiva. No sólo para que le cierren las cuentas. No sólo porque hay razones humanitarias para que no haya personas que no tienen para comer. Sino por simples cuestiones técnicas. Toda transferencia de recursos hacia la base de la pirámide es virtuosa en el sentido económico de la palabra. ¿Por qué? Porque se trata de sectores que tienen necesidades reales, de satisfacción ineludible. Deben comer, vestirse ellos y sus hijos, que tendrán que también ir a la escuela. Todos los recursos que el estado vuelque en esos sectores, regresarán al estado bajo la forma de impuestos al consumo que se potenciará, junto con el crecimiento de toda la economía del país.
Esa fue la política económica que se impulsó en la Argentina a partir del kirchnerismo. Ese fue el “milagro argentino” que sacó al país de la nada del año 2001 y lo llevó a 2015.
Todo el proceso, mas allá de las insuficiencias y errores, fué virtuoso. Todos conocemos lo conseguido en esos doce años: incremento del PBI en mas del 100%, mas que duplicación de las PYMES, reduccion del desempleo hasta un 5,9%, inversiones en ciencia y tecnología como nunca antes, repatriacion de cientificos, construcción de escuelas y universidades en numero y calidad inéditas, satélites fabricados en el pais, vacunas, programas sociales nunca antes vistos, etc. etc. etc. ¿Cómo se logró todo esto? ¿Tal vez tomando deuda externa? No, por el contrario el pais se desendeudó como nunca antes. Se consiguió porque se lograron recursos propios basados en un mercado interno que se potenció gracias al circulo virtuoso: mayor consumo de los de abajo, industrias que se crean para abastecerlo, créditos subsidiados, paritarias libres que siempre le ganaron a la inflación, control de flujo de divisas para impedir o al menos disminuir la fuga... Además, dado que los pagos de la deuda externa asfixian la economía, fué necesario hacer algo al respecto. Y Nestor no sólo logró una quita inédita en las deudas con los fondos buitres, sino que canceló la deuda con el FMI, para librarnos de su tutela.
Todo eso se volvió para atras en este des gobierno de Cambiemos. Un Estado en proceso de disolucion que regaló recursos a los de la cima de la pirámide (sojeros, mineras, autos de alta gama, impuestos a los bienes personales etc). Un Estado que restringe el consumo todo el tiempo por todas las maneras posibles: limitación de los incrementos de las paritarias, destruccion de PYMES por liberación salvaje de las importaciones e incremento de las tarifas por eliminación de subsidios y por destrucción creciente del mercado interno...
En suma, un Estado desfinanciado que sólo se le ocurre recurrir al crédito externo para tapar los agujeros financieros que su desastrosa gestión provoca. Una deuda que ya se incrementó en este año y medio de gestión en casi 80000 millones de dólares. Y si usted se pregunta donde están, además de pagarles a Paul Singer y cómplices mas de lo que pedian, la fuga de divisas es record en estos escasos 17 meses de pesadilla. Pero como las cuentas siguen siendo deficitarias, se ve obligado (por su ideología) a ajustar a los sectores de la base de la pirámide. Pero esos son los que consumen dentro del pais, son los que incrementarían la recaudación impositiva si aumentaran su capacidad de compra. Un señor dueño de campos de soja que logra excedentes gracias a que le perdonaron muchos dólares, probablemente gaste esos excedentes en bienes importados (BMW o Mercedes) o en viajes mas frecuentes al exterior o en giros a paraisos fiscales (no tiene obligación alguna de liquidar sus divisas en el pais hasta 10 años, ¿que tal?)
Por todo eso, cuando uno los escucha prometer futuras reactivaciones basadas en inversiones externas (que uno no concibe que alguien desee inveritr en un pais que tiene el 50% de su capacidad productiva ociosa y un mercado interno en declive y cuyos salarios - todavía - son demasiado altos en relación a los que se consigue pagar en otras economías mas desiguales) y ni se les ocurre echar mano a los impuestos que alegremente perdonaron a sus amigos, sino que, por el contrario siguen transfiriendo recursos a los dueños de las empresas de servicios (gas, electricidad, agua, amigos todos o directamente funcionarios) con lo cual queda aún menos guita en el bolsillo del caballero y en la cartera de la dama...cuando uno los ve con ese desparpajo del imbécil, con esa ignorancia estentórea del que cree que es impune porque todos somos boludos...uno dice NO VA A ANDAR. NO VA A ANDAR, REPITE UNO QUE YA DEJO HACE RATO DE SER BOLUDO. Pero ya no da risa. Y por eso uno sale a la calle, sale a manifestar, a gritar, a mostrar su indignación. Pero también sale a fundirse en el abrazo de los compañeros, que son lo único que reconforta en este pais que espera, que necesita que volvamos.

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