domingo, 28 de febrero de 2016

¿CUANDO VUELVE CRISTINA?

      Vivimos estos doce años sumidos en un clima de euforia ante las nuevas realidades que se iban construyendo en las relaciones de poder en la Argentina y que se pueden resumir en una frase: creación de nuevos derechos para los habitantes mas desprotegidos de nuestro país. Asi se incluyeron millones de jubilados que no habían podido completar sus aportes y que, como consecuencia inevitable de estar excluidos, estaban condenados a trabajar hasta la muerte, sin obra social, sin acceso al crédito ni a ninguna de las llaves mínimas que abren las puertas de la vida civilizada de una nación. Pasó algo parecido con los niños cuyos padres habían perdido sus trabajos o lo hacían en negro y entonces el estado creó la AUH que significó el más importante programa de inclusión social y lucha contra la pobreza implementado en país alguno. También se repatriaron científicos que habían buscado en otros horizontes las posibilidades de desarrollo en sus capacidades que se les habían negado aquí en los tristes años del neoliberalismo que desembocaron en la catástrofe económica, social y política de fines del 2001. Claro que primero hubo que direccionar recursos importantes para reconstruir la ciencia argentina que había sido desvastada en esos años ya mencionados.
      Podemos abundar en ejemplos similares en muchas áreas de la realidad argentina. Pero son de sobra conocidos y aburriría al lector su mera enumeración. Lo que me interesa destacar son dos aspectos de prácticamente todos esos procesos de cambio: todos tuvieron el mismo direccionamiento, hacia los mas vulnerables. Y todos fueron promovidos por el estado sin que mediaran luchas o reclamos previos significativos. Cristina aparecía por TV y ya imaginábamos que algún nuevo derecho se iba a hacer accesible para los de abajo. Television digital abierta para todos y todas, tarjeta de crédito para jubilados (termina el nefasto reinado de las mutuales), Plan Procrear, Ahora doce, regulación de las tasas y comisiones de las tarjetas de crédito, créditos para PYMES a tasa subsidiada, Precios Cuidados, inversiones en generación y distribución de energía, redes de fibra óptica, trenes a nivel de los países del primer mundo, computadoras para todos los estudiantes secundarios del país, etc. etc. etc.
      Cuando esos anuncios eran transmitidos por cadena nacional, se criticaba eso, que se usara la cadena nacional para dar buenas noticias, pero ni siquiera se comentaba el contenido de los anuncios. Y si no era por cadena, se silenciaba directamente el hecho. De esa perversa manera grandes capas de la población no llegaron a enterarse de un elevado porcentaje de logros del kirchnerismo. Y eso tuvo una innegable influencia sobre la percepción que esas personas tenían del proyecto político popular y democrático liderado por Nestor y Cristina. Percepción que, por otra parte, no podía ser positiva si añadimos toda la catarata de mentiras en contra de los Kirchner que se propagaron cotidianamente por los Lanatas varios que envilecieron el periodismo argentino de los últimos años.

      Entonces, la población argentina quedó alineada en dos porciones bien diferenciadas: los que escuchábamos los mensajes del Gobierno Nacional y particularmente disfrutábamos de los discursos de Cristina, y los que no, los que cerraban sus oídos a esos mensajes, porque habían sido hábil y maléficamente condicionados por la prédica de los muchos esbirros comunicacionales de Magnetto. Y, bueno es reconocerlo, también condicionados por prejuicios que los hacían muy receptivos a esa manipulación mediatica. O muy reacios a alegrarse cuando los excluidos dejan de estarlo.
      En resúmen, esas dos porciones quedaron separadas por la grieta, que incluso hoy, cuando se instaló esta deplorable regresión neoliberal, sigue vigente, e incluso fogoneada por los que nos invitan diariamente a unirnos. Claro que esta unión está condicionada a que acordemos con todas las mentiras que propagaron (y siguen propagando) sobre los logros de nuestra maravillosa década ganada y particularmente sobre nuestra Cristina.
      Todo este escenario nos ha dejado mas solos que antes a los kirchneristas. A la dolorosa perplejidad y tristeza post derrota, se fue agregando, no sólo la módica alegría de los otros (perfectamente entendible y aceptable) sino la persistencia de ese odio irracional y feroz a todo lo que tenga que ver con kirchnerismo, odio que sólo registra antecedentes en los tiempos que siguieron a la Revolución Fusiladora de 1955. Entonces, vivimos una exacerbación de la grieta, nos cuesta mas que antes relacionarnos con los votantes de Macri, los sentimos culpables de lo que nos pasa a todos, percibimos que nos están robando el país, porque un país es primero que todo, sus gentes, los derechos, la auto estima que se cultivó durante estos doce años, basada en logros que se dieron como nación, como pueblo.
      Y a esta soledad frente a los otros, se añade la impotencia. Vamos de atropello en atropello. Ley de medios discutida por años por el pueblo, aprobada por el Congreso y refrendada por la Corte, derogada en los hechos por un decreto. Decenas de miles de despidos de compañeros que además sufren la estigmatización infame de ser acusado de ser “ñoquis”. Transferencia de recursos gigantesca hacia los que no necesitan nada y desfinanciando al estado para que no tenga recursos para atender a los que necesitan todo. A punto de acordar con los buitres un vergonzoso pacto de transferencia de 15000 o mas millones de dólares, borrando de un plumazo toda la dignidad enarbolada durante estos años en los que ser argentino era pararse con la mirada altiva frente a los poderosos del mundo.
       Podemos seguir enumerando pero es mas fácil establecer una simple verdad: NO HAY UNA SOLA MEDIDA DE ESTE GOBIERNO QUE HAYA SIDO EN BENEFICIO DE LOS DE ABAJO.
      Y a esa impotencia la experimentamos, porque no vamos a poder torcer el rumbo de este gobierno, hagamos las marchas que hagamos, llenemos las plazas que llenemos. Y no van a cambiar el rumbo porque estos no son errores de gestión. Estan tratando de destruir un país porque quieren otro, muy distinto del que nos gusta a nosotros. Y tampoco es siquiera esperable que se vayan antes para detener este terrible retroceso en todo lo mejor que nos pasó en nuestra vida como nación.
      Y además, falta Cristina. NOS FALTA CRISTINA.
      Un pueblo logra éxito en sus formas organizativas cuando éstas surgen de una lucha y suelen perdurar en el tiempo mas que otras. Hemos resultado beneficiarios de logros impensables en inclusión social. Pero todos vinieron de arriba hacia abajo. Nestor y Cristina encontraron un país no sólo destruido en sus estructuras económicas y políticas. También estaba desaparecida la esperanza. Había huido en los miles de viajes de argentinos que se la llevaron a otros lados, tratando de construir lejos lo que ya desesperaban de poder construir aquí. Entonces ellos, los Kirchner, se dieron a la tarea de dar derechos, de reconstruir autoestima. Y enfrentar solos a los poderosos que les hicieron pagar un alto precio por su atrevimiento.
       Se nos murió Nestor y se nos fue Cristina. Quedamos solos, con nuestra tristeza, con nuestra bronca, con nuestra impotencia.
      Llegó la hora de crecer compañeros. No tuvimos que luchar para que se dieran los logros de estos doce años. Pero tendremos que estar a la altura de la historia luchando para que no nos los quiten. Habrá que ser inteligentes, encontrar maneras de oponerse al antipueblo eficaces, sin dejar flancos que faciliten la represión. Pero sobre todo compañeros estas no son horas de dolor ni de tristeza. Son las horas en que la historia nos reclama estar a la altura, Demostrar que somos dignos beneficiarios de los logros korchneristas e incluso los consideramos meros escalones para subir mas arriba aun. No tuvimos que luchar para que nos dieran esos derechos. PERO SI DEBEREMOS LUCHAR CON INTELIGENCIA Y TESON PARA RECONQUISTAR LOS QUE YA DESTRUYERON Y EVITAR QUE SIGAN ARRASANDO CON LO QUE TODAVÍA QUEDA..








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