Imagine que a usted le dan una nueva responsabilidad en una empresa o repartición, sea ésta pública o privada. Si su tarea consiste en que todo funcione mejor, si lo que le han dicho que haga es optimizar los recursos de suerte que los objetivos de ese emprendimiento se cumplan de la mejor manera, ¿usted empezaría echando a los empleados sin antes evaluar los desempeños? Porque sin empleados hay objetivos que no se van lograr, metas que quedarán pendientes; si se tratara de una empresa de servicios, habrá clientes que quedarán insatisfechos. Bueno eso es lo que están haciendo estos supuestos eficientes ex CEOS de compañías privadas que ahora administran (es un decir) la cosa pública (o sea la República) por designación del presidente Macri.
Una de dos, o son unos inútiles o no les dieron la orden de optimizar los servicios. Hay un ejemplo que vale analizar: han echado a los empleados que tenían a cargo todo lo relacionado con el plan “Conectar Igualdad” que son los que se debían ocupar de programar y distribuir las cinco millones de netbooks que se deben repartir en marzo a los chicos de la secundaria pública. ¿Se equivocaron confundiéndoles con ñoquis? De ser así, deben reincorporarlos de inmediato pidiendo las disculpas del caso. Pero sospecho que usted lector, con su habitual desconfianza, no cree en esas equivocaciones. Hasta debe estar pensando en que, o lo van a discontinuar al plan, o tal vez, pasarle el negocio a privados (Clarín tal vez, - que ya tiene el curro de las netbooks porteñas-). Con gente tan mal pensada como usted, insisto, no vamos a llegar a ningún lado.
Pero hay otra posibilidad. Que ni se les ocurrió pensar en los servicios que se prestan desde el estado. Que la orden que bajó fue: ¡echá! ¿Se acuerda de aquel personaje de la tele que llegaba a un barrio disfrazado de jefe de cuadrilla y ordenaba: “¡rompé! ante la desesperación de los vecinos por la supuesta orden de romper todo? Bueno eso era “una joda para Tinelli”. Pero esto no es una joda, si la mera orden es: ¡echá!. ..es una terrible, desesperada realidad…
Si ésta es la alternativa que se está dando caben algunas reflexiones:
1) No les importa un pomo del rol del estado como proveedor de servicios.
2) Menos les importa el destino de los miles de compañeros con sus esposas, hijos, abuelos etc que quedan en la calle en el mes de ¡diciembre!
3) Se estarían ensañando especialmente con los “funcionarios militantes” (vaya funcionarios, algunos no llegan ni a 7 lucas por mes) con lo cual refuerzan todos los prejuicios antipolítica que vienen sembrando desde hace décadas. Y especialmente anti kirchnerista, con lo cual estamos en presencia de un macartismo versión siglo XXI que también nos hace recordar a los siniestros años 1955 y siguientes
4) Para el neoliberalismo el estado debe minimizarse para permitir la mayor eficiencia de los privados (por favor lector no se ría así, es una falta de respeto) lo que traducido al criollo básico significa “le doy el negocio a los amigos”
5) Para llegar a esa etapa primero hay que desguazar al estado, para que los usuarios lleguen a pensar que “esto es un desastre” y esperen ansiosos la salvación de los altruistas y eficientes privados para que reemplacen a los corruptos e ineficientes (ah…me olvidaba…y ñoquis) empleados públicos.
Algunos datos: Argentina en 2015 con mas de 40 millones de habitantes, todavía no alcanzó la cantidad de empleados públicos nacionales de 1989, cuando Alfonsín dejó el gobierno y la población apenas era de 30 millones. Entonces es una falacia decir que el aumento del empleo públcio fue desmesurado. Además, el paradigama neoliberal es “bajar el gasto público” pero desde el proyecto nacional popular y democrático kirchnerista se busca otra cosa: mejorar las prestaciones del estado, contribuir al crecimiento del empleo y fortalecerlo para que sea un regulador eficaz de las fuerzas económicas.
Conclusión
Estamos ante una restauración liberal conservadora que se propone destruir todo lo hecho en estos doce años y medio de gestión kirchnerista. Pero con un aditamento inesperado: desprecio total por las instituciones y salvaje avasallamiento de los derechos de las personas. Y como lo habitual en todos los procesos de asalto al botín de los recursos de todos los argentinos en todas las épocas, carecen de un verdadero plan económico sustentable porque cada sector chupa todo lo que puede de la teta que más a mano tiene y van a terminar como siempre: chocando la calesita.
Qué espera uno que pase? Que el pueblo empoderado resista creciendo en organización y consciencia. Que la clase política que nos representa (FPV y aliados) se ponga las pilas y dé la lucha desde el parlamento y los sectores del poder judicial que aún no han sido cooptados por el poder corporativo. Que los políticos que no son del PRO pero que todavía conservan algo de vergüenza y ganas de recuperar algo del prestigio que alguna vez tuvieron (estoy pensando en los radicales, el GEN, la coalición cívica) se alíen con nosotros para no hacerle tan fácil la cosa a Macri y su banda mafiosa. QUE EL PUEBLO EMPODERADO CREZCA EN ORGANIZACIÓN Y CONSCIENCIA…(cierto…ya lo había dicho no?)
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