viernes, 20 de noviembre de 2015

CUENTO: EN EL CIELO LAS ESTRELLAS


En el cielo, las estrellas.


Que quiere que le diga, a mí siempre me gustó rodearme de lo mejor. En todo eh. El mejor reloj, el mejor auto, la mejor casa. Por eso el Mercedes. Por eso el Rolex. Es que lo que  uno tiene y usa, habla de uno, les dice a los demás quien es uno. Y en la vida hay pocas satisfacciones, todas son caras, y para peor, duran poco. La misma vida dura demasiado poco. Y uno se la pasa la mayor parte de ella trabajando para tener todo lo que hace que la vida valga la pena. Porque si usted no tiene lo mejor, su vida, discúlpeme, no vale la pena. Yo ni puedo imaginarme mi vida sin las cosas de las que supe rodearme para estar bien. Pero me costó, no vaya a creer. La gente cree que la vida de los que podemos, es fácil. Claro, nos ven por la calle dentro del Mercedes y creen que somos siempre felices. ¿Por qué no nos miran con un poco mas de detenimiento la cara, la expresión del rostro? ¿La cara de culo que solemos portar no le dice nada? Claro, ustedes creen que uno encuentra la guita tirada por ahí y sólo es cuestión de levantarla en pala. No señor. Toda una vida dedicada a tener más dinero, mas cosas, mas poder. Y no nos olvidemos de la función social. Porque uno crea y mantiene fuentes de trabajo. ¿Tiene idea de cuanta gente trabaja en mis empresas? ¿Que uno les paga poco? ¿Qué apenas les alcanza para los viajes al trabajo y un poco más para comida y hasta ahí nomás? Sepa señor que yo siempre pagué lo justo, los valores de mercado, lo que pagan todos. No es mi culpa que no les alcance para más. Aparte, que quiere que le diga, para lo que se esfuerzan, cobran demasiado. Siempre tratando de esquivarle el bulto al esfuerzo, no tienen iniciativa, en cuanto usted se descuida le roban, un desastre vea. Por eso es tan grande la dedicación que uno tiene que ponerle a la cosa, y eso repercute en toda la vida de uno porque claro, no siempre hay tiempo para estar cerca de los hijos, de la esposa, de los amigos incluso. ¿Cree Ud. que eso no es un sacrificio? Pero, uno hace todas esas cosas también para los hijos, para la familia, porque cuando uno se vaya, todo les va a quedar a ellos. ¿Si me preocupan los que tienen menos? Mire, no tengo tiempo para pensar en eso. No es mi problema. Cada uno tiene que ocuparse de resolver sus propios problemas ¿no? Así es la vida. Si me ocupo de lo que les pasa a los otros ¿quién se va a ocupar de lo que me pasa a mí? El mundo (y la vida en general) funciona así y siempre funcionó así. ¿Qué quiere, que yo me ponga a modificar las leyes de la vida? No señor, las leyes naturales están para ser obedecidas, no para cambiarlas. Y lo natural es que cada uno disfrute de lo que se ha ganado con su trabajo, con su esfuerzo. ¿Hay algo más fácil de entender que eso? ¿Qué hay algunos que quedaran afuera? ¿Y yo que tengo que ver? Tienen lo que se merecen, tienen lo que se han buscado, lo que han construido. Claro que hay otros que pretenden quitarnos lo que nos pertenece por derecho, para repartirlo entre esos que no se han ocupado de manejar su vida con eficiencia. Y para peor, ahora esos están en el gobierno. Y claro, nos aumentan los impuestos y con eso, obvio, la educación es gratis, ¡hasta la universidad es gratis!. La medicina pública es también gratis y ya casi tan buena como la privada ¿me quiere decir para que pago yo mi medicina privada (que buena plata me cuesta) si cualquier negro mugroso se atiende gratis en un hospital público (y encima por ahí lo atienden mejor, porque sólo tratarán de curarlo y no de sacarle guita, como a mí que cuando me internan, siempre me quedo pensando en si en realidad me están curando o están haciendo su negocio)? Le pregunto, ¿es eso justo? Hacen clientelismo, política con mi guita, escuelas, hospitales, cloacas en los barrios pobres, le dan asignaciones para que críen hijos que en definitiva termino alimentando yo ¿le parece? Claro, como no los van a votar. No señor, no quiero que me metan más la mano en el bolsillo. Que nadie se ponga a decir que yo gano demasiado. Yo decido qué, es demasiado para mí. Quiero poder comprar lo yo que necesito para ser feliz. Y para eso quiero lujo, quiero viajar, conocer lugares nuevos, paisajes exóticos, comida gourmet. ¿Qué acaso no tengo derecho yo a usar mi propio dinero en lo que se me antoja? ¿De qué me habla, no le entiendo, de disfrutar de la mera vida? ¿De la contemplación de los cielos estrellados y oler el perfume de la flores? No me joda. Prefiero oler el perfume francés en el escote de una buena escort. Eso que usted pretende  que yo valore y disfrute, me aburre soberanamente. ¿Se cree que nunca miré para arriba y que nunca vi un cielo estrellado? Si es lindo, ya está, siempre el mismo. Aparte, cualquiera puede mirar para arriba y ver el cielo estrellado. Está al alcance de todos, es gratis. ¿Dónde está la gracia? ¿Conoce el refrán “lo que cuesta vale”?. Bueno ahí tiene la respuesta a su pregunta. ¿Que si todos quisieran tener lo que yo tengo sería imposible porque los recursos no alcanzan? ¿Qué no hay manera de que todos los habitantes del mundo tengan un BMW y una casa de 1500 m2 y un barco y todo lo demás a lo que uno legítimamente aspira para tener una vida decente?  Ya sé que no hay manera. Y justamente por eso vale la pena luchar por esas cosas, porque nunca van a alcanzar para todos. Y luchar con toda la fuerza y a cualquier costo contra los que persiguen un mundo (más igualitario dicen, se da cuenta) en el que no sea más posible tener un Mercedes o un BM. ¿Se imagina un mundo más aburrido que ése? Sería además un mundo sin valores, porque es el dinero el que le da valor a la vida. No hay nada más subversivo que la gratuidad, porque destruye lo que nosotros mas valoramos, el dinero. No señor, dejemos las cosas como están. Aparte, piense un poco: ellos no quieren un BM, ni un barco ni una casa de 1500 m2. Ni se les cruza por la mente la posibilidad de manejar un Mercedes. Déjelos que sigan en lo suyo. No les llene la cabeza con pelotudeces. No sea subversivo. Que sigan disfrutando del cielo estrellado. Es gratis. Por ahora.

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