viernes, 24 de junio de 2016

¿DÓNDE ESTÁ TU INDIGNACIÓN?

     El que se desalienta frente a casos como el del revoleador de bolsas López, hace pensar en que vivía una especie de ilusión: la de que un proyecto políticamente virtuoso garantiza comportamientos éticos en todos sus ejecutores, cosa a todas luces imposible. Para poner un ejemplo muy trillado, Jesús tenía 12 apóstoles y uno lo traicionó ¡Y por guita! Y antes otro había negado conocerlo por cobardía (¡nada menos que Pedro!).
     ¿Cuánta gente trabaja en la Administracion Pública en cargos políticos? No tengo el número. Digamos cinco mil (seguro que son mas) 1/12 da 8,33 %. Sobre nuestra estimación de 5000, 8,3% nos da 415. ¿Te das cuenta? Manteniendo la estadística de la corrupción evangélica, llegamos a la posibilidad de 415 posibles corruptos. Fijate todos los que faltan descubrir... Y no estamos considerando que, a la hora de elegir colaboradores, difícil de superar la perspicacia del mismísimo Jesús...

     Ahora, nosotros reaccionamos ante un caso como el de López. Y reaccionamos fuerte y masivamente. Para nada lo tapamos. Nos jode, nos amarga, a más de uno lo debe desalentar. ¿Por qué a los votantes del macrismo no les afecta (o parece no afectarles) los claros casos de corrupción del gobierno actual? Porque, vale preguntarse ¿nueve palos verdes choreados por un ex funcionario K, no son comparables a la guita afuera (en números muy superiores) que la mayoría de los funcionarios PRO tienen en cuentas off shore? ¿No cabe suponer que toda esa guita también tiene orígenes turbios? ¿Y por qué eso no mueve la indignación de nadie? No tengo la respuesta a esta pregunta, más allá de la formidable proteccion mediática, pero arriesgo una hipótesis; ellos votaron detrás de una bandera de honestidad. Intuyen o saben que la gestión de Macri no tiene logros para mostrar, al menos hasta ahora. Y tal vez sospechan que no está tan asegurada la pronta concreción de esos logros.
     ¿Que les queda para seguir esperando? La transparencia en la gestion, la probidad de los funcionarios, la famosa bandera del "honestismo". Si se les cae esa bandera, si descubren que, además de una gestión desastrosa en aras de un proyecto injusto, recesivo y de entrega de la soberanía, también son los mas corruptos, ¿que les queda? NADA.
     Nosotros nos permitimos reconocer casos de corrupcion, porque nuestras banderas no están puestas allí. Nos joden porque son un lastre, una rémora en el proceso de construcción de hegemonía. Desalientan, dan pasto para las fieras de la comunicación anti patria. Pero como sabemos que la política primero es gestión y gestión virtuosa, estamos tranquilos. Uno o mas revoleadores de bolsos no borran escuelas nuevas, ni pibes con netbooks, ni las vacunas gratuitas, ni satélites construidos por nuestros científicos repatriados, ni todo lo que sabemos que se hizo en estos doce dichosos años. Entonces, nos jode, pero no nos cuesta reconocer cuando un miserable intenta hacernos quedar mal a los kirchneristas ante el resto de la sociedad. Como reconocimos a un Jaime. Y como vamos, no solo a reconocer, sino incluso a denunciar a cualquiera que nos cague el proyecto con sus miserias. Pero porque tenemos un proyecto. Y podemos explicarlo. No son globos de colores. No se enuncia gritando "Vamos juntos" o "Juntos podemos". Juntos ¿adonde?. Podemos ¿hacer qué? Ellos tienen que agarrarse desesperadamente de la mentirosa honestidad de todos, empezando por el mismísimo Macri. Porque si eso les falla, no tienen nada. 

     NO TIENEN NADA.

1 comentario: