jueves, 9 de julio de 2015

CUENTOS: BIFURCACIONES..

Amigos, va el primero de una serie de cuentos que pienso editar en un próximo futuro. 

Bifurcaciones.
Cuando  los golpes en la puerta de la pieza del hotel lo despertaron no supo discernir bien su procedencia ni su motivo ni siquiera ubicarse a si mismo en lugar y circunstancia, como suele ocurrirle a uno que se durmió tarde y cansado.
¡Oiga, escúcheme, no le diga nada al patrón que yo estaba dormido cuando usted vino!
Su perplejidad no le permitió articular palabra alguna, lo que ocasionó la insistencia del tipo:
¡Soy el sereno, discúlpeme que lo despierte a esta hora pero si el patrón  se entera de que me dormí me va a echar!
Ah, bueno, no se preocupe, no diré nada.
Gracias y disculpe eh!

Recién allí logró conectarse. Estaba en la cama de una habitación de un hotel de Frias. Su vida de viajante lo había depositado en esa cama, luego de haber estado vendiendo en la ciudad de Recreo hasta tarde, y encima pizza y cerveza con amigos. Manejar esos 75 km aún para él, acostumbrado, costó. Cuando llegó a las 2 de la mañana, el sereno no aparecía por ninguna parte y el hotel estaba abierto, a merced de cualquier circunstancia delictiva. Sin saber muy bien que hacer decidió ir a la cama porque estaba demasiado cansado y esa era la decisión más cómoda, aunque sin duda no la más adecuada. Claro que eso él no lo sabía en ese momento (uno nunca sabe con certeza que es lo más adecuado en cada momento). En realidad él era amigo del dueño del hotel y por eso dudó si llamarlo por teléfono a su casa para que viera que hacer ante la irregularidad. Pero el cansancio ganó y se fue a la cama. El ruido que lo despertó se instaló dentro de sus pensamientos. ¿Cómo un tipo que había faltado a su obligación de no dormirse (¿acaso “sereno” no define justamente eso, alguien al que se le paga para no dormirse?) se atrevía a despertarlo para pedirle que no dijera nada, que lo cubriera, que fuera en definitiva, cómplice de su falta? ¿Y él, que debía hacer? ¿Obedecer ese pedido, esa casi orden?  Las opciones que se le plantearon no tuvieron otro resultado que desvelarlo totalmente con lo que su furia contra el tipo que lo había despertado se acrecentó aun más, principalmente por eso, porque estaba obligado a elegir. Un acontecimiento totalmente fuera de su voluntad lo ponía en la incómoda posición de decidir. Era el otro el que se había quedado dormido, el que le había hecho perder tiempo buscándolo,  el que le había incluso llevado a temer por su propia seguridad. Y ahora además lo ponía en el brete de decidir, de elegir. Y ninguna de las dos elecciones era grata. El otro lo había puesto en ese lugar, había condicionado su circunstancia, lo había sacado de su plan (dormir plácidamente). Su furia contra el tipo se acrecentó aun más. Y esa fue la razón por la que al otro día le explicó detalladamente todas las circunstancias del caso al dueño del hotel. Y también debe haber tenido que ver con ese auto que lo encerró en la ruta días después y que terminó con él en el fondo de una cuneta con su cuerpo magullado (pero aún vivo) esperando que alguien se entere de su peripecia y lo saque de allí.

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